EL ARTESANO

          Me inicio en el mundo de la música tradicional en los años ochenta, en la Asociación cultural de Outeiro de Rei, donde comienzo mi aprendizaje como instrumentista de percusión, llegando a tocar todos los instrumentos de la percusión gallega, buscando siempre se dignificación en el panorama musical y social gallego, pues la percusión siempre fue poco valorada, injustamente. Desde entonces estoy en contacto permanente con la música tradicional, pues formé parte de diversas formaciones musicales (grupo de gaitas de la Asociación cultural de Outeiro de Rei, Lilaina de Lugo, Aloia de Muimenta, y en la actualidad de Os Miñotos y Caldaloba).

          Además de mi faceta de músico, soy socio de la “Asociación de Gaiteiros Galegos” desde su legalización en el año 1989 y miembro de su directiva desde el año 1991, actuando de secretario desde esa fecha. Fui uno de los impulsores de la realización de la “mostra de música tradicional del Domingo das mozas”, en las fiestas del San Froilán, y de la “Mostra” de instrumentos musicales de Pardiñas.
          En año 1990 es cuando comienzo a investigar como hacer los primeros tamboriles y bombos, de una forma totalmente autodidacta. Mi faceta de músico tradicional, y el conocimiento del oficio de carpintero que aprendí de la mano de mi padre, hacen posible que pueda hacer el primer tamboril. Y lo hice porque en aquel tiempo yo no conocía ningún artesano de percusión y los instrumentos que manejaba no tenían la suficiente calidad de sonido.
          Después de un profundo estudio de las proporciones de los instrumentos antiguos, hice infinidad de pruebas para llegar a conseguir el sonido que yo buscaba, tanto en el timbre, como en la definición y cuerpo del sonido del instrumento. Después de este proceso de más o menos dos años, es cuando llego a las conclusiones que hoy aplico en la construción de los instrumentos de percusión.
         En el año 1995 es cuando empiezo a introducirme en el mundo de la zanfoña, haciendo un curso de iniciación para aprender a tocarla, que organizó la “Asociación de gaiteiros galegos” en Lugo. A partir de ese momento empece a recoger información en torno a este instrumento y a buscar toda la bibliografía que me fue posible sobre la zanfoña. Tambien realice un cursillo en el taller de la Diputación de Lugo, pero sin duda lo que más me ayudó para hacer la primera zanfoña fue la colaboración desinteresada que me presto el Luthier, Xermán Arias de Sarria, que se presto a que hiciera mi primera zanfoña en su taller, indicándome los pasos que el seguía para su construcción y enseñandome las técnicas de luthería que él aplica para su construcción. Más tarde conocí a Jesús Reolid, y tuve la oportunidad de asistir a unas jornadas de fin de semana, en Ávila en las que compartió sus conocimientos en la construcción de zanfoñas con varias personas que fuimos allí desde Galiza.